Desde los campos ancestrales hasta su mesa: un siglo de dedicación al oro líquido del Mediterráneo.
Durante cuatro generaciones, la familia Oribu ha cuidado los mismos campos en la colina. Lo que comenzó como un trabajo de amor local ha evolucionado hasta convertirse en un estándar global para el aceite de oliva virgen extra premium. Creemos que la tierra habla a través del fruto, y nosotros somos simplemente los traductores.
Cada botella de Oribu lleva la firma de nuestros antepasados: un compromiso con la calidad que se niega a escatimar en tiempo o tradición.
Capturando la esencia en menos de 4 horas tras la cosecha.
Cada aceituna se selecciona a mano en su punto óptimo de maduración temprana para asegurar un alto contenido de polifenoles y un sabor vibrante.
Extraído estrictamente mediante procesos mecánicos a temperaturas inferiores a 27°C, preservando los delicados aromas y beneficios para la salud.
Almacenado en tanques de acero con control de temperatura y embotellado en vidrio con protección ultravioleta para proteger la integridad del aceite de la luz y el calor.
Reutilizamos los huesos y la pulpa de la aceituna como fertilizante orgánico para nuestros campos y energía renovable para nuestras instalaciones.
Sensores avanzados de humedad del suelo aseguran que utilicemos un 40% menos de agua que los huertos tradicionales, manteniendo la salud de los árboles.
Al mantener la flora silvestre entre nuestras hileras de olivos, apoyamos a las poblaciones locales de abejas y el control natural de plagas.